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Cientos de magistrados defienden la necesidad de divulgar la mediación. FUENTE: Agencia EFE

 

La necesidad de divulgar la mediación como modo de solución alternativa de conflictos al proceso judicial es una de las claves que un grupo de 700 magistrados y otros profesionales relacionados con el derecho han propuesto para el III Simposio Tribunales y Mediación en España.

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner, y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, inaugurarán el próximo 26 de septiembre el simposio, que hará un balance del primer año de vigencia de la Ley 5/2012 de Mediación Civil y Mercantil.
Los 700 profesionales, entre ellos jueces y magistrados, han participado en una iniciativa de debates con otros profesionales sobre el valor de la mediación judicial como alternativa al proceso judicial, debates que han constituido el trabajo de base previo al citado simposio.

Una de esas ideas centrales a desarrollar en el próximo encuentro es que el modo de superar un conflicto con un ganador y un perdedor en un tribunal es insuficiente en el siglo XXI y su alternativa, que las partes encuentren una solución con ayuda de la mediación judicial, debe ser divulgada.

En ese sentido, se han pronunciado hoy los vocales del CGPJ Margarita Uría y Antonio Dorado. Así, Uría ha destacado que en España ‘falta difusión y cultura sobre la mediación’, mientras que Dorado ha apuntado que la Ley 5/2012 ha supuesto ‘un salto cualitativo’.

Según Lourdes Arastey, presidenta en España del Grupo de Magistrados en favor de la Mediación en Europa y magistrada del Tribunal Supremo, ‘los jueces sabemos que el modo de abordar el conflicto de manera tradicional está siendo superado, desbordado por la realidad’ y que en una parte de estos conflictos caben soluciones alternativas.

‘Hay que dar a las partes el protagonismo y la oportunidad de resolver el conflicto por sí solas’ y mediante acuerdo con la ayuda de la mediación y también hay que conseguir que la sociedad en su conjunto y, especialmente, los profesionales jurídicos, conozcan y utilicen esta mediación, lo que constituye uno de los objetivos del simposio.

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Mediación mercantil: negociando la crisis fuera del juzgado. FUENTE: eldiario.es

Remplazar el pleito y la resolución judicial por el acuerdo entre las partes es el objetivo. “La mediación es una cuestión cultural”, apuntan desde la fundación Mediara, que impulsa en Andalucía de manera novedosa la aplicación intrajudicial de la mediación en el ámbito mercantil. Su fin es fomentar la solución extrajudicial en el sector económico-empresarial y sacar de los juzgados aquellos asuntos susceptibles de resolverse lejos de la Administración de Justicia, ya bastante saturada. Las consecuencias judiciales de la crisis (incidentes laborales, ERE, concursos de acreedores, nombramiento de administradores, etc) tardan mucho tiempo en sentenciarse. El sistema está colapsado, según la eterna denuncia de jueces o abogados. “Es un camino distinto” para resolver los conflictos, “más barato y más corto”.

El proceder de un ciudadano que tiene un conflicto mercantil, asociado o no a la crisis, es denunciar, demandar, pleitear en el juzgado más cercano. Pero los temas económicos, laborales o concursales exigen una solución más urgente por el perjuicio y el coste, precisamente, que normalmente puede ocasionar una decisión judicial extemporánea, más aún en estos momentos de crisis. En esa idea trabaja la fundación pública ‘Centro para la Mediación y el Arbitraje de Andalucía’ (Mediara), que promueve e impulsa sistemas alternativos de resolución de conflictos. Adscrita a la Consejería de Justicia e Interior, tiene en marcha un proyecto piloto en Sevilla y Cádiz para mediar en conflictos mercantiles, en colaboración con el Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio.

Desde la citada fundación explican que en la mediación, al contrario que en el arbitraje, aún se está legislando. “Era una buena idea” arrancar esta experiencia piloto en Andalucía, con sólo un precedente similar en Bilbao. Hasta la aprobación del Real Decreto-ley 5/2012 del 6 de marzo, no existía una ordenación general de la mediación en materia civil y mercantil, incorporando al Derecho español la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo. En el arbitraje, el árbitro decide y obliga a las partes a una solución vinculante, mientras que la figura del mediador trata de acercar las posturas de las partes y favorece un posible acuerdo entre ambas.

El proyecto arrancó el pasado mes de octubre y desde este abril ya se están registrando los primeros intentos de acuerdo. Como novedad, contempla la citada mediación intrajudicial. Los juzgados de lo Mercantil de Cádiz y Sevilla ya han derivado medio centenar de asuntos, que ya están en fase de mediación.

La mediación mercantil incluye sesiones formativas llevadas por abogados, economistas, etc. en el marco de un protocolo de actuación. “Es muy necesaria la participación e implicación de los propios jueces”, apuntan desde Mediara, recordando que “hay que recordar que esto es voluntario y el juez sólo puede sugerir”.

La Consejería de Justicia e Interior estima que el impulso de la mediación para la resolución de conflictos judiciales permitirá a medio plazo asumir en torno al 30% de los litigios en la jurisdicción civil y mercantil en Andalucía. Ya desarrolla este tipo de medidas en los ámbitos de lo penal, de la justicia juvenil, laboral, empresarial y consumo, con “unos resultados en general muy satisfactorios”, según indican fuentes de la Administración.

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El conflicto como palanca. AUTOR: Manuel Pimentel

El conflicto es consustancial a la vida de las personas, de las empresas y de los países y tenemos que aprender a resolverlos, afrontarlos, sortearlos o evitarlos según sea su naturaleza, entidad y repercusión. Aunque la prudencia aconseja evitarlo en medida de lo posible, al final siempre terminan apareciendo en nuestro camino y debemos estar preparados para enfrentarnos a ellos. A medida que ascendamos, más complejos y difíciles serán los problemas y conflictos que debamos resolver. De alguna forma, son ellos los que marcan nuestro techo de competencia.

En esta severa época de crisis feroz los conflictos se multiplican con su carga de tensión y dolor. Sufrimos conflictos sociales, laborales, profesionales, empresariales, societarios y de cualquier naturaleza imaginable. Agotamos gran parte de nuestra energía en intentar superarlos y los maldecimos en silencio. Sin embargo, y como veremos a continuación, en muchas ocasiones, un conflicto bien planteado y resuelto puede liberar una gran energía que nos sirva como palanca para ascender, innovar y mejorar, o como catalizador de soluciones o enfoques que en otras circunstancias jamás hubiéramos sido capaces de imaginar o de poner en marcha.

En nuestra cultura el conflicto aparece rodeado de una fuerte carga negativa, como algo parecido a un castigo que hay que evitar a toda costa. En verdad, no es así. Es cierto que el conflicto genera tensión y dolor, pero también lo es que suele ser antesala de cambios y de soluciones creativas. Sin conflictos ni crisis, ni la sociedad ni las empresas avanzarían.  Fue Carlos Marx el primero que concedió al conflicto una influencia determinante. Su frase “el conflicto es el motor de la historia” otorgaba al conflicto un protagonismo muy superior al que las corrientes intelectuales occidentales le concedían. El funcionalismo consideraba al conflicto como algo negativo, como un fracaso a evitar. Por eso, se estudió poco en occidente hasta que la caída del Muro de Berlín y la desactivación de la extinta URSS permitieron recuperar bajo los escombros de la ideología marxista algunos de sus principios que nos permiten comprender mejor la dinámica histórica y social.

Muchas personas se bloquean ante el conflicto, mientras que otras lo afrontan con decisión. Todos hemos tenido que enfrentarnos con conflictos de diverso tipo a lo largo de nuestra vida y sabemos por experiencia que el haberlos superado nos permitió ascender un peldaño en nuestro camino. Tras el problema y conflicto de hoy puede esconderse la felicidad y la prosperidad del mañana. Por eso, cuando elaboramos la estrategia de resolución de conflictos tenemos que pensar también en el medio plazo, lo que nos concede más visión y altura para resolver satisfactoriamente el conflicto que afrontamos. La mirada de un tercero puede ayudarnos a conseguirlo.

Algunos conflictos encuentran solución fácil, otros pueden ser resueltos por las propias fuerzas mientras que muchos otros terminan en los tribunales. Existe otra vía, muy poco usada todavía en nuestro país pero muy frecuente en las economías más desarrolladas, que es el recurso a profesionales de la resolución de conflictos en el ámbito extrajudicial. La vía extrajudicial es una alternativa que puede conllevar rapidez y eficacia, un coste menor y la posibilidad de restañar heridas entre las partes.

La mediación y conciliación busca comprender los intereses contrapuestos de las partes, acercar posturas, imaginar escenarios de soluciones y proponer, en su caso, posibles acuerdos que permitan un acuerdo razonable y satisfactorio para las partes. Los mediadores y conciliadores profesionales son frecuentes en asuntos familiares y educativos, mientras que su uso en ámbito laboral es simplemente formal y testimonial y prácticamente inexistente en materia mercantil y societaria. No cabe duda que hay un extenso campo que desarrollar en estos campos de resolución extrajudicial de conflictos, beneficiosos para las partes y para el conjunto de la sociedad.

El arbitraje es una actividad algo más conocida – sobre todo en los ámbitos civil y mercantil -, en el que las partes se ponen de acuerdo en aceptar el veredicto en forma de laudo de un tercero. El arbitraje puede ser en derecho o en equidad, pero probablemente tenga más sentido y desarrollo el segundo. La última reforma laboral amplió las posibilidades de uso de los arbitrajes, por lo que es de esperar que a lo largo del próximo año también el uso al arbitraje en materia laboral se multiplique.

La actividad profesional enfocada hacia la resolución extrajudicial de conflictos aporta un alto valor a las partes y es ahora más necesaria que nunca.